Hace años que debería estar muerta.
Pero no lo estoy.
Y todo lo que he vivido me ha llevado al momento presente.
Hace muchísimos años, cuando era muy muy pequeña y estaba muy muy sola, necesitaba que alguien me abrazara. Y no había nadie.
Intenté imaginar a alguien que lo hiciera, que me apretara fuerte y me dijera que todo iba a estar bien.
No fui capaz de encontrar a nadie.
Sólo yo.
Me imaginé con treinta años, rodeándome con mis brazos y dándome calor. Acariciándome el pelo.
No era capaz de imaginarme, porque tampoco era capaz de creer que llegaría tan lejos...
Hoy soy esa mujer que abrazó a esa niñita hermosa que solo pensaba en tirarse por la ventana de un primer piso.
Y gracias a ella estoy hoy aquí.
Gracias a que un día me imaginé superándolo todo, aún sin saber cómo lo haría.
Gracias a que me puse una meta simple pero demasiado complicada: escapar de esa casa. Independizarme.
Me ha costado demasiados años, demasiado esfuerzo, demasiado dinero.
Pero debo decirte, mi niña, que lo hemos conseguido. Que no hay nada que tú y yo no podamos lograr. Sobretodo tú.
Toda una vida persiguiendo la misma meta.
Y llegaste. Cruzaste la línea y seguiste corriendo, pensando que igual la meta aún estaba más adelante.
Pero ya lo tienes, lo has conseguido.
No sé cuál será mi próxima meta, mi próximo logro.
Pero no me cabe la menor duda de que no hay nada que pueda conmigo y no hay nada con lo que yo no pueda.
Gracias a que un día me imaginé de mayor, he conseguido crecer y avanzar.
Gracias a mí, a mi niñita hermosa y mal cuidada.
No dejaré nunca de abrazarte, te mereces solo cosas buenas 🫂❤️