sábado, 24 de diciembre de 2011

- Subiendo depresiones..

¿Me ves cara de gilipollas? ¿De subnormal? ¿Te crees que me voy a seguir comiendo las muvis en las que me metes? No flipes…
Has tomado tu decisión, ahora me toca a mí.
Puede que no haga las cosas bien, puede que me equivoque siempre y sea yo quien me ponga las piedras en el camino.
Puede que me haya acostumbrado a sufrir y puedo estar muriéndome lentamente por no hacer las cosas bien.
Me equivoco, como todos, pero no más. No puedo seguir así.
Siempre he estado sola, ¿qué más da estarlo ahora?
Ya no como ni duermo, no siento nada, solo desesperación, solo impotencia. Ya ni siquiera me siento viva, pero lo estoy, el dolor me lo recuerda cada segundo.
El dolor de promesas rotas.
El dolor de la sustitución.º
El dolor de ser importante, pero no tanto.
Si empiezas a extrañarme recuerda que yo no me alejé. 
Tú me dejaste ir...


No todo vale a cualquier precio.

jueves, 15 de diciembre de 2011

- Simplemente sudo.

Parece que soy la misma gilipollas que nunca se entera de nada… O quizás no deseo enterarme. ¿Qué más da? Llorar voy a llorar igual.
Lo das todo por todos pero nadie pagaría un duro por ti, nadie se antepondría a ti en una pelea, nadie mueve un solo dedo por hacerte feliz.
Los días pasan y nada cambia, o sí, pero me da igual, no es el cambio que yo espero.
La misma rutina de lunes a domingo.
No importa si tienes libertad u obligaciones, terminas haciendo siempre lo mismo, te vas a la cama con la misma sensación: te falta algo.
Miro el reloj, 9:16 am.
El mismo metro, las mismas estaciones, las mismas paredes con los mismos colores, SIEMPRE, amarillo, blanco, azul, rojo, blanco, rojo,… y el tren sigue pasando paradas.
La misma gente, las mismas canciones saliendo de los auriculares, la misma voz anunciando cada estación, pero yo no la escucho, no quiero saber dónde estoy. Me da igual, simplemente quiero perderme, pero sé que nunca me encontrarían.
Darte cuenta de que eres importante, pero no tanto.
Estoy harta de esta condena.
Drogas para no pensar, música para mantenerme ocupada… Ésa es mi vida. Triste, ¿verdad?
Cambio de humor por no cambiarme a mí misma, puede que ése sea mi fallo. Ni tan fuerte para desahogarme ni tan insignificante como para poder sonreír.
Me rompo los dedos arañando soluciones, pero no están, nunca estuvieron.
Vive la vida de manera que no tengas de qué arrepentirte, y yo me arrepiento de demasiadas cosas, demasiadas piedras en el camino que ni siquiera he aprendido a esquivar.
Supongo que me gusta caerme…