Cuando las lágrimas no alcancen para calmar el dolor mi sangre tomará ese papel... Pero no quiero.
No quiero marcarme como un puto caballo, no quiero sangrar como si no hubiera visto el suelo, no quiero tener que esconderme como si me hubiera fugado.
Es duro. Si la gente lo soporta ¿por qué yo no?
Estoy cansada, cansada de que me miréis desde arriba, cansada de comerme los marrones de la peña, cansada de ir por el mal camino…
“Tenencia de estupefacientes”… ¿Qué hacía con ellos? Dos gramos de marihuana... Víctor… Algo falla en mi vida.
Paso tras paso tras paso… Miento. No consigo dar ni dos pasos sin caerme… Esas ganas de vomitar cuando todo te da tanto asco…
¡Qué envidia de piernas! … Dirás “qué envidia de huesos”. Pensé que habías cambiado, pero no, y encima ahora te pintas la raya con un poco de perico. No pienses que voy a seguir tu camino… SUDO. De ti y de los que son como tú.
¿Y tú, hermana? ¿Me jode y sigues? Ole tus cojones. Tu hermano es increíble, ojalá le hubiera conocido sin necesidad de estar contigo. No sé si te amo más de lo que te odio o si te odio más de lo que te amo, pero ya me da igual. Si no hablar contigo me ayuda a superarlo, bienvenido sea.
Por no borrarte a ti me borro yo, ése es mi problema. A ver cuánto tardan en darse cuenta del fallo, a ver cuánto tardan en llamarme. Tú serás la primera, o a lo mejor la segunda, hermana, pero me da igual, no pienso hundirme por vosotros, pequeños animales salvajes, me coméis la polla.
¿Qué me define? Si tan perfecta soy ¿por qué estoy sola? Por eso mismo, porque estáis todos equivocados… No soy perfecta, ni siquiera soy guapa: soy del montón. Mucho me quieres pero no haces nada, mucho ves lo que me jode pero sigues sin hacer nada. Me llamas. Me animas. Me cuelgas. Me hundo.
Sé que la mitad de las palabras que escribo no las siento, pero quiero sentirlas, porque todo sería más fácil, más verosímil, pero no. Y eso es lo que me jode.
Lo triste de esta vida es pensar que todos tenemos un precio.