D: - Verás Eva, hija, te tengo que contar una historia.L: - Jodeeeeerr..D: - Lucía… Y lo que te voy a contar es lo siguiente: Cuando yo tenía tu edad, las cosas eran muy diferentes, por ejemplo, mi padre trabajaba de sol a sol para llevar un plato de comida a casa. Y, ¿sabes por qué? Porque había hambre, y los jóvenes de ahora no sabéis lo que es pasar hambre.L: - Ni tú, no te jode…D: - Eh, Lucía perdona, ¿hablo yo o no hablo yo?L: - Vale, habla tú, que con esa labia que tienes…D: - Bueno, lo que te quería decir es que no se podía elegir. Yo era casi un niño cuando empecé a trabajar…L: - En la mina… ¿No?D: - ¡En la taberna! Empecé a trabajar en la taberna. Lo que te quiero decir es que los mejores años de mi vida me los he pasado en la taberna trabajando, de sol a sol, como mi padre. Pero no me importa porque mis hijos ahora viven mejor, pueden estudiar y llegar donde yo no he llegado…E: - Diego, déjalo, vuelvo a clase.D: - Y lo que digo es que tiras tu futuro por la borda… ¿Qué has dicho, perdona?L: - ¿Qué has dicho?E: - Pues eso, que Diego tiene razón, que la taberna no es para mí y que vuelvo a estudiar.
sábado, 5 de noviembre de 2011
- Convenciendo al personal..
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario