Corazón latiendo acelerado, nervios a flor de piel.
Veo gente pasar pero no, no es quien yo espero.
Tiene que venir… ¡Ahora!
Y allí estabas, saliendo con tus padres de un infierno. Ni siquiera te miro, corro a darte un abrazo, es lo único que necesitamos ahora. Te apartas y veo tu cara, tu semblante pálido y tus ojos hinchados, incapaz de abrirlos del todo.
Una lágrima recorre mi mejilla, pero me la seco antes de que lo veas. No eres tú.
Ni siquiera sales del hospital pero ya llevas un cigarro en la mano. Te doy un regalo, pero te da igual, todo te da igual.
Te sientas en un banco y te observo; te vas cayendo poco a poco: vas dormida, vas drogada. No eres tú.
Una coca cola y un juego geográfico. No me miras. No sonríes. Pero te alegras de verme.
No eres tú.
Me duele como si me arrancaran el corazón. Como si cogieran uno a uno los momentos que he pasado contigo y los quemaran lentamente, haciéndome revivirlos mientras tanto.
No soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario