No te busqué, pero fue cruzarnos y algo cambió mi vida.
Quizá tu mirada, tu sonrisa, o el pensar que iba a follarte
en ese momento.
Tú lo sabías.
Sabías que no era normal, sabías estaba loca, que ni tenía
gato ni era normal lo que pasaba por mi cabeza. Pero decidiste conocerme.
Decidiste quererme.
Yo decidí que fueras el primero, que fueras especial. Y lo
fuiste.
Y lo eres.
Eres lo más importante en mi vida.
Gracias a ti he madurado, he mejorado como persona, me valoro
mucho más y la cago mucho menos.
Gracias a ti sé lo que significa que alguien te quiera, que
alguien lo dé todo por ti, que seas indispensable para alguien. Me enseñaste a
ser feliz.
Pase lo que pase no voy a olvidar nunca este año, seguramente
porque ha sido el mejor que tendré en toda mi vida. Pero principalmente porque
nunca dejaré de quererte.
Hemos pasado buenos y malos momentos, pero los hemos pasado
juntos. Has estado ahí cuando más te he necesitado y yo he procurado hacerte
feliz en todo momento.
La hemos cagado muchas veces y la seguiremos cagando, pero yo
solo quiero cagarla a tu lado. Que las reconciliaciones son las mejores pero
solo si me reconcilio contigo, porque ningún polvo vale nada si no eres tú
quien me besa, quien me muerde, quien me hace enloquecer.
Solo tus
besos me evaden del mundo. No hay problemas. No hay nada. Solo tú y yo… Y tus
besos.
Quizá no
sepa expresar lo increíble que eres para mí, pero sé que no hay nadie como tú.
Que me da igual llorar, me da igual dejar de comer. Me da igual. Porque es por
ti. Todo es por ti.
Porque
eres indispensable.
Porque
lo que siento por ti es inefable.
Porque
con un “te amo” no digo nada… Te mereces más que eso.
Te
mereces ser feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario