domingo, 28 de agosto de 2011

Por ahora no.


Aire puro, noche oscura, sonrisa falsa.
Nada me impide que ese momento sea mío, solo mío.
Ando. Sin saber hacia dónde. Solo ando.
Miro a mi alrededor. Las pocas luces que envuelven la fría calle se vuelven cada vez más difusas, todo a mi alrededor comienza a emborronarse. Me seco las lágrimas que inundan mis ojos con la manga de la chaqueta y sigo andando. Sin prisa. Solo ando.
Miro hacia abajo y meto la mano en mi bolsillo. Sigue ahí. Lo aprieto fuerte, más fuerte, hasta que el filo penetra en mi piel y la palma de la mano comienza a sangrarme. A medida que aumenta el daño desaparece la única lágrima interior que me queda, insensibilizándome por momentos.
Retiro la mano y contemplo horrorizada cómo la sangre fluye al ritmo de mis latidos, cubriéndome la palma, la muñeca y sigue bajando – lentamente – hasta llegar al suelo donde cada gota choca y se esparce sobre el duro cemento, produciendo un estruendo ahogado que solo yo puedo oír, enmudeciendo cualquier otro sonido.
Bajo el brazo y sigo andando, como si nada pasase. Solo ando.
La cabeza comienza a darme vueltas por la falta de sangre, pero no le hago caso, ya queda poco.
Alzo la vista y allí está. Un paisaje embriagador que me hace olvidarme de todo, de todos.
Luces multicolores alumbran la ciudad a lo lejos y una suave brisa envuelve mis pensamientos. Me dejo llevar así por los primeros cánticos de los pájaros al despertar.
Todo es maravilloso.
Pasan las horas y no he movido ni un solo músculo. Tan solo la claridad del cielo, antes nocturno, me permite darme cuenta del paso del tiempo.
Ése es el único lugar que me permite dejar a un lado todo el sufrimiento que llevo a cuestas desde hace tanto tiempo.
Meto por última vez la mano en el bolsillo, palpando de nuevo ese filo ya tan familiar.
- No. Esta vez no. Volveré a casa por ahora.

- No te preocupes por mí. No volveré. No puedo evitar huir de esta batalla. Tú no lo comprendes. Yo estoy solo.- Yo también estoy sola. Estar solo es muy duro. Estás sufriendo, ¿verdad? A mí también me sucedía. Pero si estamos juntos, quizá nos compadezcamos el uno del otro. Incluso puede que nos separemos algún día pero ¿sabes?, eso no será el final. Yo siempre estaré ahí.

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