martes, 27 de septiembre de 2011

- Hoy será otro día, otro día igual.


Me arde la piel pidiendo un grito de sangre, pero no. No se lo voy a dar.

“Miriam, no hagas ninguna tontería” Palabras resuenan en mi cabeza de viejos amigos en los que un día creí y que hoy dicen que luchan por seguir en mi vida.
No, no lo haré, te lo prometí, ¿verdad?.
Tú también me prometiste tantas cosas… Pero no voy a seguir tus pasos, yo soy yo misma y no pienso parecerme a nadie más.
Abro la nevera, saco un Red Bull y una tarrina de helado de chocolate, necesito subirme el ánimo.
Me siento y dibujo. Primero un círculo, luego una cruz. En principio eso siempre ha sido una cara. Hoy no, hoy solo son rayas. Dicen que los mejores dibujos salen cuando tu estado de ánimo es más intenso, pero a mí no me sale nada digno de admiración, bueno, ni siquiera digno de ser mirado.
Saboreo el chocolate mientras me abrazo a la almohada, pero el azúcar no sube y mi ánimo sigue abajo.
Música, suele motivarme. Aquí los toros son un arte y el graffiti vandalismo, ¡vamos, no me jodas!
- ¡Boom! – grito de repente sin darme cuenta. Vuelvo a ser casi yo. Vuelvo a ser casi feliz. Funciona más la música que la taurina. Hay que joderse.
*Riiiiinnngg* Telefonillo.
- Miriam, ¿bajas?
- ¿Qué planes hay?
- Litros y yerba, ¿qué me dices?
- Pues que habrá que bajar un ratillo, ¿no? ;)

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